Hauxe Da Bizitza!!!

Con este lema, “Esto es vida!”, un autobús blanco se para una vez al mes cerca de casa.

No se cuando se me ocurrió, probablemente en alguna reflexión en plan “cosas que me dan miedo pero que quiero hacer alguna vez”. Así que cuando hace poco me di cuenta de que cumplía los requisitos fui a informarme. Aquel día no tenía mucho tiempo, pero me dieron una hoja amarilla para que la leyera y rellenara.

Hoy, por fin, hoja en mano, he subido al autobús. Bastante perdido, inmediatamente me han atendido y, lo primero, entrevista con la médico. La verdad es que podía haber sido un poco más amable, encima de que le echo narices para donar sangre. Pero también es verdad que la gente no suele ser sincera respecto a sus hábitos sexuales. Eso me ha hecho reflexionar acerca de como la educación, bueno, la falta de educación sexual provoca que nos cueste mucho hablar sobre ello, que nos resulte violento, que te cerciores de que la puerta está bien cerrada.

La tensión, un pinchacito en la mano y a tumbarte en la camilla (comodísima por cierto). La verdad es que el autobús está muy bien equipado y cuenta con un montón de personal: médico, tres enfermeras super majas y el conductor (o el que pienso que era el conductor jejeje). La verdad es que el pinchazo pensaba que iba a ser peor, pero apenas me he enterado; enseguida estaba viendo la tele, escuchando música, mirando por la ventana…

5 minutos, 30 segundos y 450 ml después ya estaba listo. Me han dejado un poco tumbado, luego me he incorporado y he pasado a la parte de atrás, a beber para recuperar líquidos mientras leía el periódico. Y ala, a la calle!

La verdad es que no he sentido ningún bajón, salvo el sentir el brazo izquierdo con el esparadrapo (para la siguiente vez me depilo antes, que ahora me lo tengo que despegar y no me apetece nada, jejeje).

¿Y el miedo? Superado. Está en la mente. El valor es una farsa; solo aparece después de que haces eso que te da miedo!

Animaos! Pensad en aquellos que necesitan tu sangre, en la vida que puedes salvar junto a la sangre de otros cientos de donantes. Es una hora de tu vida. ¿Quién sabe si algún día necesitarás una transfusión?

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