El papa y sus paparruchas

Paparrucha. 2. f. coloq. Tontería, estupidez, cosa insustancial y desatinada.

Pope Benedict XVI told Latin American bishops in Brazil that American Indians had been “silently longing” to become Christians 500 years ago.

The BBC’s Emilio San Pedro said the Pope had said the Christianisation of the region had not involved an alienation of the pre-Colombian cultures.

Este hombre tiene la capacidad de sorprenderme cada día. Ahora resulta que los indios (mejor dicho indígenas americanos) necesitaban de la salvadora llegada de la Iglesia católica. ¿Qué es lo que quiere decir: que estaban locos o que esta salvaje invasión fue un buen regalo para el continente?

Da igual. El caso es que la Iglesia católica va de mal en peor. Comenzaré por el lado positivo: El cristianismo defiende una visión de la vida en la que el amor es lo más importante, en la que todos nos debemos de ayudar, etc. Inspirados por esa visión millones de personas se han ayudado y han mejorado sus vidas y las de los demás. Personas que he tenido la suerte de conocer, que arriesgan su vida en Honduras, en Guatemala, en el Salvador y en muchos otros países no para llevar la Buena Noticia, sino para, simplemente, ayudar con sus pocos medios.

A todos esos héroes anónimos les respeto y les aprecio, al igual que a la filosofía que les ha llevado a hacer sacrificios tan increíbles.

Pero ellos son solo una parte de la Iglesia. Existe otra parte, la del dogma. La que habla de Dios como si fuera un gigante con una espada sobre nuestras cabezas. La que gasta su dinero para demostrar que los preservativos son peores que la abstinencia. La que es homófoba. La que es machista. La de los ropajes de oro, la de las misas en latín.

Existe un conflicto de intereses enorme entre ambas corrientes. No es posible ser coherente, defender la paz y el amor, los derechos humanos, y, sin embargo, continuar con ideologías sectarias, saltarse algunos derechos humanos y utilizar una absurda estructura de poder. Hay quienes valoran el conjunto positivamente. Yo no. No me gustan las generalizaciones, y no pienso que el sudor de los misioneros pueda relacionarse con la ostentosidad y las chorradas a las que generalmente se dedica el papa.

De todas maneras, espero que algún día comprendan su error y cambien de rumbo. No me importa cuál es la motivación, cual es la doctrina; lo importante, queridos lectores, es lo que hacemos, porque eso es lo que somos.

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