Reflexiones de un sábado noche


Estoy un poco cabreado con la gente. Se que no debería, que no tienen la culpa, que no todos pueden pensar igual que tú… pero es que a veces el ser humano puede ser completamente decepcionante.

Esta noche paso de salir. Estoy cansado y necesito pensar. Me siento en la sala, abro el periódico y me encuentro con titulares como este: “El ayuntamiento de Galdakao usa la tercera parte de sus ayudas al tercer mundo (24000€) para una exposición de setas”. Añade que el PSOE denuncia que los € sean de los destinados al tercer mundo, no que se gaste ese dinero en setas.

Me siento como si me acabaran de pegar un hachazo. Paso de página y me encuentro con que el ayuntamiento de Barakaldo se ha gastado 180000€ en una exposición de las mejoras realizadas en Barakaldo. Una exposición al aire libre en la plaza del pueblo, constituido principalmente por paneles y figuras de cartón con fotos de Barakaldo. Una exposición que comenzó ayer… y acabó ayer.

Lo único que me sale es: NO ME JODAS!!!

Así, con mayúsculas y mala leche. Y es que cuando los hechos se juntan, te sacuden en la cara con ímpetu que no puedes ni imaginar. Tratas de hablar de ello con alguien, pero te es imposible. Al parecer nadie te entiende. “Piensas demasiado. No puedes hacer nada. Déjalo. La ignorancia es la felicidad”. Es entonces cuando me cabreo y pierdo perspectiva.

Entonces me doy cuenta de que por muy mal que esté todo, por muy horrible y muy mala que parezca la gente, tengo dos opciones. Puedo cabrearme, gritar, patalear y deprimirme. O puedo intentar cambiarla. Cambiar a la gente. Buen debate.

Algunos dicen que no debemos tratar de imponer nuestras opiniones, nuestros puntos de vista. Puede que tengan algo de razón, pero cuando leo un artículo más acerca de Guinea Ecuatorial me la suda tu opinión sobre la importancia de las setas en la cultura.

A veces, cuanto más solo estoy menos solo me siento

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