Los horrores de la guerra

Mi tío nació durante el primer bombardeo de Bilbao. Es más, nació en el sótano de la clínica, mientras caían las bombas. Una de ellas cayó en el jardín del hospital. No explotó.

Mi abuela era una mujer sencilla, nacida en un caserío de Bakio. Fue 6 meses a clase. En casa la pegaban porque no quería ir a clase, y en clase porque no sabía hablar castellano. Aún así, aprendió castellano, leer, escribir, sumar y restar. Después siguió como siempre, ayudando de sol a sol en el caserío para ayudar en una casa con 8 hijos. Más adelante le encontraron un trabajo de sirvienta en una casa “bien”.

Mi abuelo era un hombre callado. Su madre murió. Su padre se convirtió en un borracho. Se volvió a casar. Dos borrachos en vez de uno. Se fue de casa. Trabajaba durante el día y estudiaba mecánica por las noches.

Tras nacer mi tío, mi abuela huyó a Francia mientras mi abuelo se quedaba aquí, en el bando que le tocaba, defendiendo el cinturón de hierro, hasta que le capturaron, le hicieron prisionero y lo arrastraron por media España muriendo de frío y hambre. Consiguió un trabajo arreglando camiones para el otro bando. Pero cogió una extraña enfermedad que hizo que se le cayera toda la piel de la espalda. Literalmente. Como la lepra.

Durante los meses en un hospital pudo comprobar como al morir los chavales solo querían dos cosas: Mamá!! Mamá!! Dios!! Dios!!

Finalmente logró salir del hospital y estuvo en la cárcel durante un tiempo. Mi abuela, aún no finalizada la guerra, no pudo aguantar la falta de noticias y volvió a España. Tuvo suerte y llegó hasta el caserío donde al menos había algo de comer.

Liberaron a mi abuelo.

Ellos decían:

Ojalá nunca tengas que vivir una guerra. Es terrible, es cruel, es inhumana.


Tenían razón. La guerra es inhumana.

Este post está inspirado por unas fotos de los efectos del llamado agente naranja en Vietnam (al menos las dos primeras tienen menos un año). Si te deprimen o dañan tu sensibilidad, te jodes. Más sufren ellos.


Abre los ojos. Que al menos tú puedes.

One comment.

  1. Gracias.

    Por no dejarme olvidar por qué cosas y por quiénes merece la pena luchar.

    Gracias.

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