Reflexiones de un sábado noche (3)

Después de un par de posts ya podréis imaginar más o menos como soy…

Son las 12:38. Pero sigo sin tener sueño así que voy a contar una anécdota que me ocurrió hace tiempo:

Venía de una comida en Bilbao. Entro yo en el metro, me siento a mi bola y de repente me dice el de enfrente (vaqueros, gafas de sol, botas de monte, tirado en el asiento contra la ventanilla):

- Eh, hora? tienes hora?

- Sí, las 5 menos 20.

- Joder, joder, joder, caguen la puta, joderrrrr (no se cuantas veces lo repitió…). Es que había quedado a las 3 y… Joder, joder… Se quedó callado y yo estaba empezando a pensar en cambiarme de asiento cuando vuelve a la carga:

- ¿Quieres un chicle?

- No, gracias, no tengo ganas-.

Como para pillarle un chicle.

- Venga, coge uno, hombre.

- No no, que no me van y acabo de comer.

- Yo había quedado para comer pero… ya que no he comido me como un chicle.

Se empieza a descojonar solo mientras se come un chicle. Yo miro por la ventanilla. Dos paradas más.

- Si es que cuando era un crío sólo había cuatro chucherías entre las que elegir, ahora ya no sabes ni de que hacen los chicles.

A pesar de todo me cae simpático y le sigo el rollo.

- Sí, es verdad, los hay de todos los colores.

- Chaval, las drogas son malas, malas… Pero a mí me hacen mucho bien, jajaja.

Se empieza a descojonar de nuevo. Os imagináis el careto que podía tener yo para entonces. Decido pasar de él y me pongo los cascos. Llega mi estación, me quito los cascos, voy a levantarme y me dice:

- Que putada, macho. Ya podía el puto metro subir hasta San Vicente, ¿no? Como jode la puta cuesta.

Yo flipo. San Vicente es mi barrio y está a un cuarto de hora del metro. El tío vive a 5 minutos de mi casa. Pero resulta que farfulla algo y se queda en el vagón mientras yo me bajo pensando: Que gente hay por el mundo.

No es justo. Casi todos tendemos a pensar: “tuvo su oportunidad”. Pero no lo se. ¿Y si somos víctimas de nuestra educación? ¿De nuestra familia? ¿De nuestro tiempo? ¿Y si nadie le explicó que había otras alternativas, que podía y debía tomar el rumbo de su vida? Alguien dijo que no existía la maldad, sino que se toma el mal como bien.

Quizás sea verdad.

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